Bienvenidos a los que se identifican quizás con algo de lo que hay aquí, es sólo un intento por expresar y compartir parte de lo que soy, que es una incógnita que aún sigo descubriendo...

Friday, August 27, 2010

Sunday, August 22, 2010

“Sonatina” (Rubén Darío)

La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa
Que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
Está mudo el teclado de su clave sonoro;
Y en un vaso olvidada se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
Y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
La princesa persigue por el cielo de Oriente
La libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
O en el que ha detenido su carroza argentina
Para ver de sus ojos la dulzura de luz
O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
O en el que es soberano de los claros diamantes,
O en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
Quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
Tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
Ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
Saludar a los lirios con los versos de mayo,
O perderse en el viento sobre el trueno mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
Ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
Ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
Los jazmínes de Oriente, los nelumbos del Norte,
De Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
En la jaula de mármol del palacio real,
El palacio soberbio que vigilan los guardas,
Que custodian cien negros con sus cien alabardas,
Un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
Más brillante que el alba, más hermoso que abril.

"¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina- ,
En caballo con alas, hacia acá se encamina,
En el cinto la espada y en la mano el azor,
El feliz caballero que te adora sin verte,
Y que llega de lejos, vencedor de la muerte,
A encenderte los labios con su beso de amor!"

Monday, August 16, 2010

Hagamos un trato
(Mario Benedetti)

Cuando sientas tu herida sangrar
Cuando sientas tu voz sollozar
Cuenta conmigo.

Compañera,
Usted sabe
Puede contar
Conmigo
No hasta dos
O hasta diez,
Sino contar
Conmigo.

Si alguna vez
Advierte
Que la miro a los ojos
Y una veta de amor
Reconoce en los míos
No alerte sus fusiles
Ni piense "qué delirio",
A pesar de la veta
O tal vez porque existe
Usted puede contar
Conmigo.

Si otras veces
Me encuentra
Huraño sin motivo
No piense "qué flojera",
Igual puede contar
Conmigo.

Pero hagamos un trato,
Yo quisiera contar
Con usted,
Es tan lindo
Saber que usted existe,
Uno se siente vivo
Y cuando digo esto
Quiero decir contar
Aunque sea hasta dos
Aunque sea hasta cinco,
No ya para que acuda
Presurosa en mi auxilio
Sino para saber
A ciencia cierta
Que usted sabe que puede
Contar conmigo.

Wednesday, August 11, 2010

Días atrás encontré casualmente este video curioseando en internet... me encantó y en ese mismo afán me dieron ganas de estar enamorada, pero esta vez un amor auténtico y lindo... con el que pueda ser yo misma y eso sea su mayor locura.

Friday, February 27, 2009

SIMPLY RED EN CHILE

Mick Hucknall, el rostro visible de la banda, apareció por fin en un escenario chileno después de tanto tiempo, con esa palidez inglesa, aquel pelo zanahoria rizado tan particular y con más años en el cuerpo, pero que no mermaron en absoluto el torrente que corría por su voz.

Se escuchaba majestuoso, elegante, radiante, conservando la misma calidad vocal de los discos que escucho siempre… fue sin duda el show más importante y esperado del Festival de Viña, con un público postrado a sus pies que sólo iba por su música y que rugió por más como buen monstruo hambriento. Nunca pensé que fuera de mí habían muchos, muchos más que vibraban con sus canciones y esa voz tan particular.

Con la piel de gallina yo escuchaba “God bless you…. You make me feel brand new” y con ganas de atravesar la pantalla quería sumarme a la euforia colectiva para corear con mi spanglish esas canciones aparentemente frías pero con letras cálidas que nunca han dejado de conmoverme y que me encantaría dedicar algún día … lamenté no estar ahí sabiendo que fue su despedida como banda, pero como todo en esta vida por alguna razón no fue el momento, quizás en un futuro… siempre habrá sorpresas por descubrir.

No te mueras nunca colorín!!! que tu voz es una bendición para mis oídos…

Monday, December 22, 2008


Cada vez que leo este artículo, mi autoestima se eleva y yo me siento orgullosa de ser como soy... los hombres por lo general las prefieren sumisas, mientras que otros en un intento bastante peculiar prefieren el carácter y el temple de una mujer hecha y derecha por complicado que suene... para todas aquellas que olvidan lo valioso que llevan dentro de su personalidad y que muchos por comodidad no toleran, ahí va un atractivo artículo para nosotras.


Elogio de la mujer brava

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Por: Héctor Abad

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!

Wednesday, November 19, 2008

Ahora que tengo tanto tiempo pienso cada cosa… considerando que en un día ajetreado pienso, hoy más y más teniendo toda una tarde libre con un sol que no se agota jamás. Había olvidado lo sola que me sentía estos últimos años, los estudios en cierta forma mermaban ese vacío y aunque últimamente había disfrutado muchísimo más de la vida familiar y sobre todo de los sobrinos cuya luz me hace tan bien, el plano sentimental está casi intacto…

Hay días en que siento que mis emociones están a full como si jamás se hubieran estrenado con los pocos recuerdos que tengo, como única salida a esta alerta las canciones de siempre hacen lo suyo con ese romanticismo que sólo se da en el cine y nada se asemeja a la realidad.

Me he sentido tan poco querida en el pasado y aunque hay días en que mi autoestima atraviesa el suelo, todo lo que he hecho y lo que he sido no ha estado lejos del amor, por el contrario, como todos hay asuntos pendientes que quizás no se han resuelto, pero eso no sobrepasa mi esencia y la de todos, porque si venimos a este mundo es para amar y ser amados… suena lindo pero la realidad a veces se vuelve tan fría y sin matices que no dan ganas de nada.

Tanto tiempo ha pasado que ni siquiera hago el intento de agradar, menos resaltar mis virtudes, todo pasa a mi alrededor por una línea recta sin subir ni bajar, solamente perturban las cruces que uno ya carga de toda la vida y que sólo intensifican la soledad no habiendo ningún hombro donde echar las penas.

Qué se hace… olvidarse?


Me pregunto por qué

no te puedo encontrar

todo habla de ti,

pero tú no estás...