Totalmente asumida me encuentro saldando cuentas pendientes del año anterior y quizás de otros más, no queda más que aceptar las cosas como vienen sin hacer berrinches de rebeldía por cambiarlas, igual he descansado entre ir y volver al trabajo, pienso que este tiempo me servirá para crear nuevas esperanzas y ver este año que comienza más positivamente que los que ya se han ido. En pedir no hay engaño, así es que ya no voy a titubear en pedir, seré patuda en algunas situaciones y más humilde en otras, al menos eso trataré, pues no quiero arrepentirme por lo que cobardemente no hice.
Vamos a empezar a querer nuestros defectos también, no así a fomentarlos sino quererlos como parte de nuestra integridad personal e íntima, pues así deseo yo que me quieran, con el kit completo eso sí es maravilloso, que nos amemos así ¿no es verdad?. Y de la mano de esto vamos también a ejercitar la paciencia y la confianza en mí misma, pues quizás ni yo sé de mis capacidades y estoy perdiéndome jajjajaj…
Trataremos también de organizar y distribuir mejor el tiempo, a planificar los compromisos adquiridos, a encantarme con la lectura, alimentarme mejor, ir más al cine, a sonreír el doble, a temer menos, a ser más tolerante, a olvidar los prejuicios y a querer sin ellos… y a seguir disfrutando de los inusuales y breves instantes para compartir que a veces no suelen repetirse en mucho tiempo, quizás sueño demasiado, pero no es imposible si hay Dios.
Como lo dije por ahí, este año sí que me tiro! se pensó y se hizo.