CARIDAD v/s VOLUNTAD
A raíz de una conversación yo reflexionaba y al mismo tiempo asumía algo que ya no podía evitar, y es que “si del cielo te caen limones uno aprende a hacer limonadas” como dice la canción. Cuando uno es conciente de la verdad es posible: a) vivir al margen o b) tomar el camino difícil; yo opté por el segundo después de titubear mucho tiempo y vivir en una constante inestabilidad con cosas que sólo ocupaban espacio en mi vida pero no en mi corazón, creo que eso pasó quizás por miedo, flojera, indiferencia o bien sólo falta de caridad.
Todos estamos llamados a la santidad en el lugar donde estemos; muchos creen que eso implica ser bueno y solidario las veinticuatro horas del día, pero no es así, es una lucha constante de esfuerzo, perseverancia y completo abandono de los deseos mundanos por los deseos de Dios, asumiéndose instrumento y todo lo que eso conlleva.
Bueno, yo asumí este compromiso de caridad después de ir y venir, haciéndole el quite a situaciones que pensé me sobrepasarían y que hoy dentro de mi vulnerabilidad emocional estoy dispuesta a sobrellevar ¡y no me arrepiento!, pues para Él nada es imposible si hacemos lo posible; quién soy yo para negarme si me ha perdonado tantas, si dio la vida por mí. De alguna manera puedo retribuir ese amor desbordante, así me cueste algunas horas de sueño y cansancio.
Como no voy a querer que todos sean felices después de esta vida, si en mí ponen un poco de confianza para que esto se logre en aquellos que vienen a mí. Tantas personas pasan por nuestra vida y las dejamos pasar sin ver más allá, SIN PROFUNDIZAR en ellas, sin preguntar sinceramente ¿cómo estás? ¿cómo va tu vida?; sino priorizando siempre la satisfacción personal cuando el servicio puede colmarnos muchísimo más.
A raíz de una conversación yo reflexionaba y al mismo tiempo asumía algo que ya no podía evitar, y es que “si del cielo te caen limones uno aprende a hacer limonadas” como dice la canción. Cuando uno es conciente de la verdad es posible: a) vivir al margen o b) tomar el camino difícil; yo opté por el segundo después de titubear mucho tiempo y vivir en una constante inestabilidad con cosas que sólo ocupaban espacio en mi vida pero no en mi corazón, creo que eso pasó quizás por miedo, flojera, indiferencia o bien sólo falta de caridad.
Todos estamos llamados a la santidad en el lugar donde estemos; muchos creen que eso implica ser bueno y solidario las veinticuatro horas del día, pero no es así, es una lucha constante de esfuerzo, perseverancia y completo abandono de los deseos mundanos por los deseos de Dios, asumiéndose instrumento y todo lo que eso conlleva.
Bueno, yo asumí este compromiso de caridad después de ir y venir, haciéndole el quite a situaciones que pensé me sobrepasarían y que hoy dentro de mi vulnerabilidad emocional estoy dispuesta a sobrellevar ¡y no me arrepiento!, pues para Él nada es imposible si hacemos lo posible; quién soy yo para negarme si me ha perdonado tantas, si dio la vida por mí. De alguna manera puedo retribuir ese amor desbordante, así me cueste algunas horas de sueño y cansancio.
Como no voy a querer que todos sean felices después de esta vida, si en mí ponen un poco de confianza para que esto se logre en aquellos que vienen a mí. Tantas personas pasan por nuestra vida y las dejamos pasar sin ver más allá, SIN PROFUNDIZAR en ellas, sin preguntar sinceramente ¿cómo estás? ¿cómo va tu vida?; sino priorizando siempre la satisfacción personal cuando el servicio puede colmarnos muchísimo más.

Estuve mucho tiempo dormida, pero Él despertó los ojos de mi alma y su luz me invadió por completo…
Sigo con mi vida, sólo que ahora llevo un compromiso de amor sellado en mi corazón, cuya fuerza es más grande que mi voluntad.