I N S U F R I B L E
Hoy es uno de esos días que empiezan atravesados , donde todo atornilla al revés… amanecí irritable y con menos paciencia que otros días, quizás nada, ni tampoco la gente ayuda a que uno mantenga la calma… todos demandan, nadie cede…ya no hablo sino ladro y esparramo a destajo palabras de fuerte calibre u ordenadas de tal manera que ironicen lo que quiero dar a entender y que me encanta hacerlo más aún cuando estoy molesta, ni siquiera quiero mirarme al espejo para no ver mi rostro de desagrado… ggrrr.
Una profe de taller que estimo mucho decía que ironizar es una habilidad y aunque yo debiera sentirme halagada, termino sintiéndome mal por tener un carácter poco dócil por no decir bravo y me da una lata también que algunos se lleven esta impresión de mujer ruda sin saber que esto no define lo que soy, pues lógicamente hay mucho más, que hay días buenos y gentileza también…
Muchas veces he pensado que es un problema no menor, pero ya asumida intento que dure cada vez menos al ver la reacción del otro, si hasta siento que me duele más a mí. Hormonalmente hoy no es mi día, los pequeños errores de la gente se intensifican para mí y de mí sale lo peor… sería maravilloso ser como el “hombre del bicentenario” e ir cambiando lo que ya no sirve o bien tener un chip para cada ocasión.
En estas condiciones no deberían dejarme salir, ni tener contacto alguno para que nadie salga lastimado pues las palabras hieren más que una mordida, y quizás nadie comprenda, sólo aquellos que me conocen en profundidad, que no es por algo personal sino sólo irritabilidad temporal por cosas que vienen de la casa aparte de la revolución hormonal... no tengo otra explicación.
Entretanto, atacada por la ansiedad voy al kioskito por chocolate y dulces sin discriminar en nada, como si el azúcar endulzara mis pesadeces… lo siento y de verdad que lo siento, pero hoy no soy compañía para nadie.
Hoy es uno de esos días que empiezan atravesados , donde todo atornilla al revés… amanecí irritable y con menos paciencia que otros días, quizás nada, ni tampoco la gente ayuda a que uno mantenga la calma… todos demandan, nadie cede…ya no hablo sino ladro y esparramo a destajo palabras de fuerte calibre u ordenadas de tal manera que ironicen lo que quiero dar a entender y que me encanta hacerlo más aún cuando estoy molesta, ni siquiera quiero mirarme al espejo para no ver mi rostro de desagrado… ggrrr.Una profe de taller que estimo mucho decía que ironizar es una habilidad y aunque yo debiera sentirme halagada, termino sintiéndome mal por tener un carácter poco dócil por no decir bravo y me da una lata también que algunos se lleven esta impresión de mujer ruda sin saber que esto no define lo que soy, pues lógicamente hay mucho más, que hay días buenos y gentileza también…
Muchas veces he pensado que es un problema no menor, pero ya asumida intento que dure cada vez menos al ver la reacción del otro, si hasta siento que me duele más a mí. Hormonalmente hoy no es mi día, los pequeños errores de la gente se intensifican para mí y de mí sale lo peor… sería maravilloso ser como el “hombre del bicentenario” e ir cambiando lo que ya no sirve o bien tener un chip para cada ocasión.
En estas condiciones no deberían dejarme salir, ni tener contacto alguno para que nadie salga lastimado pues las palabras hieren más que una mordida, y quizás nadie comprenda, sólo aquellos que me conocen en profundidad, que no es por algo personal sino sólo irritabilidad temporal por cosas que vienen de la casa aparte de la revolución hormonal... no tengo otra explicación.
Entretanto, atacada por la ansiedad voy al kioskito por chocolate y dulces sin discriminar en nada, como si el azúcar endulzara mis pesadeces… lo siento y de verdad que lo siento, pero hoy no soy compañía para nadie.